1. ¿Qué es el feminismo?


Podemos entender el feminismo como un movimiento político, social, académico, económico y cultural que cuestiona las relaciones de poder que colocan a las mujeres y a otras identidades de género en situaciones de desigualdad. Su objetivo es construir sociedades más justas y libres de discriminación y violencia.

A lo largo de la historia, los feminismos (y movimientos LGBT+) han impulsado importantes cambios sociales:

El derecho al voto en el siglo XX

El acceso a la educación (Siglo XX)

Los DDSSRR en la ONU, 1994

Derecho al aborto legal y seguro en diversos países

Reconocimiento de diversidades sexuales y de género en distintos territorios.

Sabías qué...

Nueva Zelanda fue el primer país del mundo en reconocer el derecho al voto de las mujeres en 1893. En el Perú, este derecho fue reconocido en 1955.

Feminismos desde América Latina

La historia de los feminismos no se limita a Europa o Estados Unidos. en América Latina las luchas feministas también han estado vinculadas a la defensa del territorio, los derechos humanos, la justicia social y la resistencia frente al racismo y la colonialidad. 

En el Perú, la historia del movimiento feminista ha estado marcada por diversas organizaciones sociales, activistas independientes y movilizaciones:

Mujeres como María Jesús Alvarado impulsaron demandas por la educación y la ciudadanía de las mujeres a inicios del siglo XX.

Grupos feministas denuncian esterilizaciones forzadas y en la defensa de los derechos humanos durante el conflicto armado interno

Movilizaciones como Ni Una Menos. La primera Marcha "Ni una Menos" en Perú fue en 2016.

Marchas por el 8M (Día de la mujer trabajadora), 28S (Día por la Despenalización del Aborto en América Latina y el Caribe) y 25N (Día de la Erradicación de la Violencia contra la mujer)

Sin embargo, no todas las mujeres viven las mismas experiencias ni enfrentan las mismas formas de discriminación. Por ello, hoy hablamos de feminismos en plural. 

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¿Por qué es importante hablar de Feminismo (S) en plural?

No todas las mujeres viven las mismas experiencias. Una mujer indígena, afrodescendiente, trans, migrante, rural o con discapacidad puede enfrentar formas distintas de desigualdad. Por ello, distintos movimientos y corrientes feministas han desarrollado propuestas que responden a contextos y necesidades diversas. Hablar de feminismos en plural nos permite reconocer esa diversidad de experiencias, luchas y formas de organización.

Más que un movimiento único, los feminismos son un conjunto de propuestas que comparten un objetivo común: construir una sociedad más justa e igualitaria. Comprender esta diversidad también nos ayuda a reconocer que las desigualdades de género no ocurren de manera aislada, sino que se relacionan con otros sistemas de poder.

¿Quieres profundizar?

Hooks, b. (2000). Feminism is for Everybody.
Gargallo, F. (2014). Feminismos desde Abya Yala.
Viveros Vigoya, M. (2016). La interseccionalidad: una aproximación situada a la dominación.

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El patriarcado: una forma de organizar el poder

Cuando hablamos de patriarcado nos referimos a un sistema social e histórico que organiza el poder de manera desigual según el género.

En este sistema, los hombres —especialmente quienes cuentan con privilegios por su clase social, origen étnico o posición económica— suelen tener mayores niveles de autoridad, reconocimiento y acceso a recursos. Mientras tanto, las mujeres y otras identidades de género enfrentan distintas formas de discriminación, exclusión o violencia.

El patriarcado no es una persona ni una institución específica. Se expresa en normas, costumbres y expectativas cotidianas, por ejemplo:

01.

Cuando se espera que las mujeres se encarguen principalmente de los cuidados

02.

Cuando se considera que algunas profesiones son “para hombres” o “para mujeres”

03.

Cuando se valora de forma distinta el trabajo según quién lo realiza.

Comprender el patriarcado nos ayuda a identificar cómo se producen estas desigualdades y por qué los feminismos buscan transformarlas

Sabías qué...

La historiadora Gerda Lerner sostuvo que el patriarcado no es algo natural ni inevitable, sino una construcción histórica que se desarrolló a lo largodel tiempo.

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¿El patriarcado siempre existió?

Esta es una pregunta que ha generado mucho debate entre investigadoras feministas.

Aunque no existe una única respuesta, distintas autoras han propuesto explicaciones que nos ayudan a comprender cómo surgieron las desigualdades de género y por qué continúan presentes en la actualidad.

Patriarcado

Factores que influyen en el patriarcado actual

Colonialismo

Capitalismo

Organización social

María Lugones

Silvia Federici

Rita Segato

Julieta Paredes

Muchas de las categorías actuales sobre género fueron impuestas durante el proceso de colonización.

El desarrollo del capitalismo transformó la vida de las mujeres y desvalorizó el trabajo de cuidados.

Algunas formas de organización patriarcal existían antes de la colonización, pero esta las fortaleció y transformó.

Las desigualdades de género existían en algunos pueblos antes de la colonización, pero esta profundizó las relaciones de dominación ya existentes.

Las autoras no siempre coinciden en el origen exacto del patriarcado. Sin embargo, muchas de ellas comparten una idea importante: El patriarcado no es algo natural ni inevitable. 

Las desigualdades de género han sido construidas a través de distintos procesos históricos, sociales, económicos y culturales. Por eso, para comprender el patriarcado actual también es necesario hablar de colonialismo, racismo, capitalismo y relaciones de poder.

Desde América Latina


Muchas feministas latinoamericanas han señalado que las experiencias de las mujeres en nuestra región no pueden entenderse únicamente desde el género. También es importante considerar el impacto de la colonización, el racismo, la pobreza y la desigualdad social.

2. Colonialismo, colonialidad y género

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¿Cómo el feminismo estudia el colonialismo?

Cuando pensamos en la colonización, solemos imaginar un proceso que ocurrió hace cientos de años y que terminó con la independencia de los países latinoamericanos. Sin embargo, muchas personas sostienen que algunos de sus efectos siguen presentes hasta hoy.

El sociólogo peruano Aníbal Quijano llamó colonialidad a las huellas que dejó el colonialismo en nuestras sociedades. Podemos reconocer la colonialidad cuando:

01.

Los conocimientos occidentales se consideran superiores a los saberes indígenas o afro.

02.

Se burlan de las personas que hablan una lengua indígena genera.

03.

Ciertos rasgos físicos o estándares de belleza son más valorados que otros

04.

Algunas formas de vivir el género y la sexualidad se presentan como las únicas correctas.

Varios de los feminismos que surgen desde latinoamérica nos invitan a preguntarnos cómo estas desigualdades también afectan la manera en que entendemos el género, nuestros cuerpos, identidades, sexualidades y derechos. 

Los feminismos también han analizado cómo distintos sistemas e instituciones influyen en las desigualdades de género.

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¿Qué papel tiene la religión y el capitalismo?

Los feminismos también han analizado cómo distintos sistemas e instituciones influyen en las desigualdades de género.

Religión

Capitalismo


Algunas interpretaciones religiosas han sido utilizadas para justificar roles de género rígidos y relaciones de poder desiguales.

Diversas autoras feministas han señalado que gran parte del trabajo de cuidados recae sobre las mujeres y suele ser poco reconocido o no remunerado.


Los feminismos analizan cómo estas interpretaciones pueden influir en las oportunidades y derechos de las personas.

Los feminismos cuestionan por qué estas tareas son consideradas "naturales" para las mujeres y proponen una distribución más equitativa de los cuidados.

Importante

Según ONU Mujeres, las mujeres realizan la mayor parte del trabajo de cuidados (cocinar, limpiar, cuidar a niños y niñas y personas mayores) no remunerado en el mundo.

3. Género más allá de las categorías occidentales

Pensamos que las categorías "hombre" y "mujer" han existido siempre y de la misma manera en todas las culturas. Sin embargo, la historia nos muestra que las formas de entender el género han sido mucho más diversas de lo que solemos imaginar.

Las ideas que tenemos sobre el cuerpo, la identidad y las relaciones entre las personas no surgen de manera natural ni son iguales en todos los lugares. Están influenciadas por la cultura, la historia y las formas en que cada sociedad organiza la vida en comunidad.

Por eso, cuando hablamos de género, también es importante preguntarnos: ¿las categorías que usamos hoy son las únicas posibles?

Una mirada a los Andes


En los Andes existen registros históricos que mencionan a personas conocidas como qariwarmi, una palabra que combina los términos quechuas qari (hombre) y warmi (mujer). Algunas investigaciones sugieren que estas personas cumplían funciones ceremoniales o espirituales importantes dentro de sus comunidades y que ocupaban lugares que no encajaban en una división rígida entre lo masculino y lo femenino.

Aunque estas experiencias ocurrieron en contextos muy distintos a los actuales, nos recuerdan que las formas de vivir y comprender el género han sido diversas a lo largo de la historia.

Sabías qué...

La historiadora Gerda Lerner sostuvo que el patriarcado no es algo natural ni inevitable, sino una construcción histórica que se desarrolló a lo largo del tiempo.

¿Quieres profundizar?

Campuzano, G. (2013). Museo Travesti del Perú.
Lugones, M. (2008). Colonialidad y género.
Gargallo, F. (2014). Feminismos desde Abya Yala.

Interseccionalidad: cuando las desigualdades se cruzan

La interseccionalidad es una herramienta que nos ayuda a comprender cómo distintas características de una persona —como el género, la edad, la etnia, la orientación sexual, la discapacidad, la clase social o el lugar donde vive— pueden combinarse y generar experiencias diferentes de privilegio o discriminación.

Imaginemos a dos mujeres:

Tiene 20 años y vive en Lima con su familia. Actualmente estudia en una universidad privada y cuenta con apoyo económico para continuar sus estudios. Habla español como lengua materna y suele moverse en espacios donde su forma de hablar y de vestir es considerada la esperada.

Tiene 21 años y vive en una comunidad rural. Es una mujer trans y trabaja realizando diversos “cachuelos” (trabajos temporales) para financiar sus estudios técnicos. Habla quechua como lengua materna y, en distintos momentos de su vida, ha enfrentado discriminación tanto por su identidad de género como por su origen y situación económica.

Ambas pueden enfrentar desigualdades por ser mujeres, pero sus experiencias no serán exactamente las mismas.

Esto es lo que Kimberlé Crenshaw desarrolla en como “interseccionalidad”, usando este concepto para explicar que las desigualdades no actúan de manera aislada. Por ejemplo, una mujer puede enfrentar discriminación por ser mujer, pero también por ser afrodescendiente, indígena, migrante o vivir en situación de pobreza.La interseccionalidad nos ayuda a comprender cómo distintos factores, como el género, la etnia, la clase social, la edad, la orientación sexual o el territorio, se cruzan y generan experiencias particulares de discriminación o privilegio.